Descripción
Esta obra forma parte de mi trabajo en torno a la figura del caballo como símbolo de nobleza, fuerza y carácter. Está realizada directamente sobre lienzo, utilizando tinta y acrílico desde un proceso gestual y expresivo, en el que el dibujo, el color y la materia se construyen de manera directa, sin mediación ni reproducción.
La imagen se desarrolla a través de contrastes, salpicaduras y capas que aportan movimiento y profundidad, buscando transmitir no solo la forma del animal, sino su presencia y su energía interior. El caballo aparece como una figura contenida y poderosa al mismo tiempo, en equilibrio entre impulso y serenidad.
Se trata de una pintura concebida para gran formato, pensada para dialogar con espacios amplios y luminosos, donde la obra pueda respirar y adquirir protagonismo. Cada trazo y cada textura forman parte de un proceso único e irrepetible, que define la pieza como obra original.
Es una obra pensada para convivir con el espacio y el paso del tiempo, formando parte de una colección y manteniendo su fuerza expresiva más allá de modas o tendencias.









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