Descripción
Esta obra forma parte de mi trabajo en torno al mundo marino y a la figura del cabracho como símbolo de intensidad, resistencia y presencia. Está realizada directamente sobre lienzo, utilizando tinta y acrílico desde un proceso gestual y físico, en el que el color y la materia se aplican de manera directa, dejando visible la energía del trazo.
El fondo verde introduce una atmósfera distinta, más orgánica y envolvente, que dialoga con los rojos y ocres del pez para generar contraste, profundidad y tensión visual. La composición no busca una representación literal del entorno marino, sino sugerirlo a través del color, la mancha y el ritmo de la pintura.
Cada capa, cada salpicadura y cada gesto forman parte de un proceso único e irrepetible, que define la obra como pieza original. La imagen se construye desde la materia y la acción, invitando a una contemplación directa y a una relación física con la pintura en el espacio.
Se trata de una obra concebida para gran formato, pensada para ocupar un lugar protagonista en espacios amplios y luminosos, donde la pintura pueda respirar y desplegar toda su fuerza expresiva. Una pieza pensada para formar parte de una colección y convivir con el paso del tiempo, más allá de modas o tendencias.





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